Buscar en este blog

Mostrando entradas con la etiqueta historia de la traducción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia de la traducción. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de mayo de 2010

Datos importantes de la historia de la traducción

Datos importantes de la historia de la traducción

FECHA

NOMBRE

OBRA

LENGUAS

OTROS DATOS

Descubierta el 15 de julio de 1799

Piedra de Rosetta

Es una estela de granito negro, con una inscripción bilingüe (griego y egipcio) de un decreto del faraón Ptolomeo V, en tres formas de escritura: jeroglífica(escritura pictórica usada en textos religiosos), demótica (escritura extremadamente cursiva utilizada para textos no religiosos) y griego uncial (con letras mayúsculas)

A valuable key to the decipherment of hieroglyphs, the inscription on the Rosetta Stone is a decree passed by a council of priests. It is one of a series that affirm the royal cult of the 13-year-old Ptolemy V.

SIII A.C.

72 sabios hebreos

La septuaginta

Es la versión más antigua del Antiguo Testamento hebreo a una lengua occidental. Se pretendía que la colectividad judía, numerosa en Egipto y reacia a adoptar la lengua griega, se iniciara en la lectura de las Sagradas Escrituras en griego.

Traducida a partir de textos hebreos y arameos al griego.

Por primera vez en la historia, una traducción había sido efectuada por un comité, y no por un traductor individual. Para el autor de la Carta de Aristeo, donde se establece el método empleado para su traducción, la labor mancomunada de una comisión de estudiosos garantizaba la total exactitud de la versión y la improcedencia de una revisión ulterior.

106-43 A.C.

Cicerón

Escritor prolífico, expone su teoría y comentarios sobre la traducción en su obra “Libellus de optimo genere oratorum” donde plantea la conocida antinomia “literalismo” vs “librismo”

Griego al latín.

“He traducido a Demóstenes y Esquines no como intérprete, sino como escritor; conservando el fono de sus pensamientos, procuré darles una forma y una fisionomía más acorde con nuestros hábitos y usos”. “Lo confieso abiertamente: no he buscado verter palabra por palabra; he procurado fundamentalmente comunicar el carácter y la fuerza de las expresiones. Pues no debo darle al lector meramente el número de las palabras, sino su valor real”.

331- 419 o 420D.C.

San Jerónimo

La vulgata – traducción al latín del Antiguo y Nuevo Testamento

S.J. busca un estilo que sin denigrar las lenguas clásicas, tenga un amplio alcance. S.J. siempre cuidó la fidelidad y la claridad, aunque por lo general sus traducciones no son literales. No emplea siempre el mismo método de traducción. Cuando el texto es engorroso y difícil, se acerca mucho al original; mientras que cuando se encuentra con un texto narrativo se concede una cierta libertad. Pero cuando se trata de un pasaje que contiene oraciones o profecías sigue la formulación de los Setenta respetando rigurosamente a literalidad para no desvirtuar la profundidad de la palabra de Dios.

Del hebreo al latín

Al ser un erudito con una verba encendida, SJ también era un eximio dilatador de la lengua. Viaja a Belén para imbuirse de esa visión de mundo no solo porque era un etnolingüista avant la lettre, sino también porque había hecho enemigos en Roma por sus críticas a la corrupción de dicha ciudad. Dominaba el griego, el hebreo, el arameo y, por supuesto, el latín.

En su Prefacio al libro de Job sostiene que “las frases se entienden y traducen por la erudición y el dominio de la lengua”.

S XII-XIII

Escuela de Toledo

Obras en lengua árabe y hebrea principalmente, portadoras del acervo filosófico griego, de cuño aristotélico y neoplatónico y de la propia cultura islámica.

Método de trabajo: los traductores cristianos vertían a un latín correcto lo que los judíos dictaban en mal latín a través de una traducción oral del árabe.

Los árabes no solían traducir, sino aportar los textos para verter al latín requeridos por las necesidades de la cultura cristiana.

Del árabe y el hebreo hacia el latín, el español y el catalán.

La ubicación en Toledo tuvo su razón de ser en un doble motivo: (1) los ricos fondos bibliográficos y (2) la numerosa población judía de Toledo que sirvió de intermediaria cultural entre las comunidades cristianas y musulmana. Además, debe tenerse en cuenta la perseverancia de Don Raimundo, su fundador, que supo reunir traductores.

Se distinguen dos etapas: (1) la de traductores al latín y (2) la de traductores al romance, promovida por Alfonso X el Sabio, pero que tampoco abandonó el latín.

Figuras destacadas de la Escuela de Traductores de Toledo

Dominicus Gundissalinus o Gundisalivus, llamado también Domingo Gundisalvo o Domingo Gonzalo (Segovia, h. 1110-Toledo, 1181), traductor y filósofo español, primer director de la Escuela de traductores de Toledo.

Hizo carrera eclesiástica en su Segovia natal, llegando a ser arcediano de la villa de Cuéllar y miembro del cabildo de la Catedral. Fue llamado por el arzobispo Raimundo de Toledo y, bajo su mecenazgo, forma con Juan Hispalense lo que terminaría por conocerse como Escuela de traductores de Toledo.

Era buen conocedor del griego y del latín, y, por su procedencia mozárabe, también del árabe (aunque no con la suficiente maestría). Su actividad dura más de cincuenta años (entre 1130 y 1180), y se suele dividir en dos periodos:

  • Hasta 1150 solo traduce del griego o del castellano al latín, ya que no tenía suficientes conocimientos del árabe, y partía de las traducciones hechas por su compañero Juan Hispalense. Se limitó exclusivamente a la traducción de obras filosóficas, en las que introdujo numerosos comentarios propios y eliminó pasajes que consideraba inadecuados.
  • En el segundo periodo, a partir de 1150, su perfeccionamiento en lengua árabe le permitió la traducción directa, sin necesidad de intermediarios, dedicándose especialmente a la obra de Aristóteles y a la Metafísica de Avicena.

Además de Avicena, destacó por la traducción al latín de la Fons vitae de Avicebrón y de numerosas obras de al-Farabi y de Algazel.


Iohannes Avendehut Hispanus (también llamado Iohannes Hyspalensis, Johannes Hispanicus, Johannes Toletanus, Avendeuth, Juan Hispano, Juan Hispalense, etc.) (Sevilla, ? - Toledo, ca. 1180), lingüista, filósofo, compilador y traductor español.

Fue, junto a Domingo Gundisalvo, el principal traductor del árabe al castellano en la primera época de la Escuela de traductores de Toledo. Se sabe que era judeoconverso, pero no está totalmente segura la identificación entre Juan Hispano (Ibn Dawud) y Juan Hispalense, quienes muchos autores consideran una persona diferente. Colaboró con Domingo Gundisalvo entre 1130 y 1150, y continuó sus traducciones hasta 1180, año de su muerte. En el proceso de traducción, Juan trasladaba del árabe al romance castellano, y Gundisalvo, del castellano al latín.



Adelardo de Bath (en latín Adelardus Bathensis, ¿1116?–¿1142?) fue un estudioso inglés del siglo XII.

Es conocido principalmente por sus traducciones al latín de muchas obras científicas árabes importantes de astrología, astronomía, filosofía, alquimia y matemática, incluyendo antiguos textos griegos que sólo existían como traducciones árabes y fueron así introducidos en Europa.

Su obra más conocido es la de sus estudios arábicos, incluyendo los de al-Jwārizmī, recopilados bajo el título de Perdifficiles Quaestiones Naturales. En las Quaestiones Naturales muestra algún pensamiento original de corte científico, lanzando la pregunta de la forma de la Tierra (que él creía redonda) y de cómo permanece estacionaria en el espacio. Muchas de las demás cuestiones planteadas reflejaban la cultura popular de la época.

Tradujo las tablas de al-Jwārizmī y una Introducción a la astronomía árabe. Escribió un tratado corto sobre el ábaco (Regulae abaci) y un tratado sobre el astrolabio. Tradujo los Los elementos de Euclides al latín desde una traducción árabe del original griego. Probablemente Giovanni Campano tuvo acceso a la traducción de Adelardo de Los elementos, publicándose por primera vez su edición en Venecia en 1482 tras la invención de la imprenta, convirtiéndose tras ello en el principal libro de texto de las escuelas matemáticas europeas.



Gerardo de Cremona, en latín, Gherardo Cremonensis (Cremona, ca. 1114 - posiblemente en Toledo, 1187) fue uno de los traductores más prolíficos de la Edad Media con casi cerca de 70 obras traducidas del árabe al griego y al latín.

Poco antes del nacimiento de Gerardo, la ciudad de Toledo fue tomada en el año 1085 a los musulmanes por el rey Alfonso VI de Castilla y pronto se convertirá en la capital de Castilla. Tras la conquista de la ciudad, se crea una comunidad que se encarga de realizar traducciones del árabe al latín, esta comunidad se denominó La escuela de Toledo. Bajo el patronato de Raimundo de Toledo estuvo trabajando en labores de traducción Gerardo junto a Juan de Sevilla. Aunque es incierta la fecha exacta de llegada de Gerardo a esta ciudad, es muy probable que fuera antes de 1144 cuando tuviera la edad de 30 años. La escuela de Toledo, al igual que el resto de otras que pudieron existir, consistía en un conjunto de asesores en lingüística, traducción de idiomas y buscadores de manuscritos árabes. Es famoso también por una traducción errónea: tradujo "números irracionales" en vez de "inconmesurables", error que se difundió en la Edad Media hasta nuestros días y por eso, se le llama así al conjunto de los números irracionales.

Una de sus más famosas traducciones al latín del original árabe fue realizada en 1175 basándose en un texto encontrado en Toledo. Esta traducción introdujo definitivamente el Almagesto (Kitab al-Medjisti) en la tradición científica europea. Gerardo de Cremona no pudo traducir muchos de los términos técnicos e incluso retuvo el nombre árabe de Abrachir para Hiparco. Dado que Europa conoció este trabajo a través de los árabes muchos de los nombres clásicos de las estrellas provienen de los nombres árabes registrados en esta obra si bien con numerosas alteraciones.

Entre sus traducciones se puede encontrar además:

* al-Jwarizmi el Hisab al-Yabr wa' l-Mukabala que es el primer libro de algoritmos

* Aristóteles la Meteorologica, el De caelo et mundo, Physica, y la Analytica Posteriora

* las Tablas Toledanas denominadas también Tablas Alfonsinas desarrolladas por el rey de castilla en c. 1272;

* Qanun de Ibn-Sina (Canon de Avicena), el Kitab al-tibb al Mansuri (una enciclopedia de medicina)

* Una compilación médica de Yahaya ibn-Sarafyun.

* el "Canon de Medicina" de Avicena.



Alfonso X de Castilla (Toledo, 23 de noviembre de 1221Sevilla, 4 de abril de 1284), llamado el Sabio, fue rey de Castilla[1] (1252-1284).

Llevó a cabo una activa y beneficiosa política económica, reformando la moneda y la hacienda, concediendo numerosas ferias y reconociendo al Honrado Consejo de la Mesta. También es reconocido por la obra literaria, científica, histórica y jurídica realizada por su escritorio real. Alfonso X patrocinó, supervisó y a menudo participó con su propia escritura y en colaboración con un conjunto de intelectuales latinos, hebreos e islámicos conocido como Escuela de Traductores de Toledo, en la composición de una ingente obra literaria que inicia en buena medida la prosa en castellano.

Literatura de Alfonso X el Sabio

Por literatura de Alfonso X el Sabio se entiende toda la obra literaria de carácter lírico, jurídico, histórico, científico y recreativo realizada en el ámbito del escritorio del rey Alfonso X de Castilla.

Alfonso X patrocinó, supervisó y a menudo participó con su propia escritura y en colaboración con un conjunto de intelectuales latinos, hebreos e islámicos conocido como Escuela de Traductores de Toledo, en la composición de una ingente obra literaria que inicia en buena medida la prosa en castellano.

Los manuscritos alfonsíes son volúmenes lujosos, de gran calidad caligráfica e iluminados profusamente con miniaturas. La variedad geográfica de la lengua es la de Toledo de la segunda mitad del siglo XIII, que se convirtió así en la base de la utilizada en adelante en la prosa castellana. Sin embargo hay que notar que en el terreno de la lírica, Alfonso X usó el galaicoportugués, lengua en la que se escribieron las Cantigas de Santa María.

Trascendencia de su obra

El debate sobre la medida de la participación de Alfonso X en la obra que promovió sigue abierto. De lo que no cabe duda es de que, además de impulsor, mecenas y director de la obra que produjo, él fue el responsable de la elección de los libros que habrían de componerse, además de supervisar estrechamente el resultado final.

Puede afirmarse, además, que intervino en cuestiones de estilo, con lo que su responsabilidad en la fijación de la prosa castellana es de suma importancia, corrigiendo pasajes de su propia mano.

A partir de su obra la norma utilizada en castellano se desplazará de la usada en la región de Burgos a la de Toledo. Las soluciones sintácticas y léxicas que tuvo que adoptar Alfonso X supusieron un notable esfuerzo, por cuanto derivaban en gran medida de la necesidad de traducir lenguas con un desarrollo técnico y literario muy evolucionado, como el latín, el árabe o el hebreo, mientras que el romance castellano carecía de una tradición literaria asentada en los campos científicos y humanísticos que abordó el rey sabio. Esto afectaba tanto a carencias de vocabulario como de conectores de oraciones complejas. A pesar de todo ello, la prosa alfonsí no dejó de utilizar recursos sintácticos precarios, sobre todo si los comparamos con los que ofrecían las lenguas de cultura de la época citadas. No obstante el enriquecimiento de la prosa en castellano fue notable.

La mayoría de los préstamos léxicos proceden del latín y su incorporación supuso un aumento notable del léxico castellano, gracias a la utilización de neologismos que adaptaban levemente su fonética a los usos de la lengua romance. Cuando una palabra aparecía por primera vez en la escritura, era definida y a partir de ese momento se incorpora con naturalidad al resto de la obra. Asimismo se produce, debido a la unidad del escritorio alfonsí y a la labor de director del rey, una regularización en todos los planos de la lengua.

No hay que olvidar que el móvil de toda su labor, incluyendo la literaria, es la idea del predominio político de Castilla como cabeza de un proyecto que data de la primacía real y eclesiástica visigoda de Toledo y que tiene su continuidad en el afán de Alfonso X de reunir los reinos de España bajo el cetro imperial. Pese a que no consiguió coronarse emperador, la misma concepción de una Estoria de España delata una idea unitaria de los territorios de la Península Ibérica, aunque en esta época era una realidad más geográfica y conceptual que efectivamente política.


Adaptado de wikipedia