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miércoles, 11 de agosto de 2010

El patrimonio

El patrimonio

Idea unitaria del patrimonio

Esa idea primaria de conjunto de activos se complementa luego con los llamados pasivos patrimoniales, esto es, con el conjunto de las obligaciones también atribuibles a ese mismo sujeto.

Los elementos necesarios para concebir la noción unitaria del patrimonio, son:

·Un sujeto

·Un conjunto de bienes atribuibles a ese sujeto

·Deudas también atribuibles al mismo sujeto

·“Sensibilidad” de los bienes al pago de las deudas.

El art. 2.372 del C.C. establece el principio general en materia patrimonial: “Los bienes todos del deudor son la garantía común de sus acreedores.”

En la expresión de ese principio están contenidos todos los elementos previamente mencionados:

·“el deudor” (sujeto)

·“los bienes todos”

·“sus acreedores” (por sus deudas)

·“garantía común” (sensibilidad)

Patrimonio y personalidad

El patrimonio aparece en la doctrina clásica como una proyección del sujeto en el terreno de los valores económicos, de las unidades activas y pasivas que les son atribuibles. La presencia del sujeto y su común referencia a él dan cohesión a todos esos elementos sueltos.

Desde esta perspectiva el patrimonio se nos presenta como la sombra del sujeto en el terreno de lo económico.

Características del patrimonio unitario

De tal concepción del patrimonio se derivan principios que le rigen:

·Solo las personas pueden tener patrimonio (pues la persona es el único elemento que se tiene en cuenta para vincular los activos y pasivos)

·Ninguna persona puede carecer de patrimonio

·Toda persona tiene solo un patrimonio

·El sujeto no puede desprenderse de su patrimonio Esto se aplica durante toda su existencia

·El conjunto de unidades activas y pasivas que le componen solo se transmite por la muerte (no como “patrimonio” sino como un “la universalidad de la herencia”)

Estos principios tienen numerosas excepciones en el régimen de la ley, las cuales resultan tanto o más importantes y recibidas que los supuestos principios.

En realidad esta tesis unitaria del patrimonio procura explicar la relación entre los sujetos y las cosas; sin embargo, su excesiva simplicidad no permite explicar adecuadamente dicha relación en su complejidad.

Fundamentos ideológicos de la doctrina clásica

Esta teoría unitaria es ajena a las instituciones tradicionales, y por tanto coexiste con otras concepciones patrimoniales reguladas por principios ajenos a esta noción unitaria.

Cabe poner en duda: ¿Pueden esas reglas diferentes que regulan estos institutos calificarse como “excepciones”?

Si se trata de excepciones (conforme a las reglas de interpretación de la ley) solo regirían a texto expreso y no podrán entenderse extensibles por analogía, es decir que en todo asunto no previsto deberían regir los principios antes enunciados. Si por el contrario entendemos que son reglas diferentes con similar valor a las que emanan de la tesis unitaria, con ámbitos de vigencia o “vertimientos” propios, podrían aplicarse dentro de esas áreas con la extensión propia de las reglas de principio (aún siendo contradictorias con aquellas). Esta última nos parece que es la tesis mas aceptada y aceptable.

Por todo ello nos parece que la tesis unitaria del patrimonio, si bien sostenible dentro de cierto ámbito, no solo se ve limitada en varias áreas del sistema de Derecho Civil (como lo admiten sus propios expositores), sino que no puede considerarse que marca reglas de principio, de las que las regulaciones diferentes deban considerarse “excepciones”. Por el contrario, sus invocados principios son reglas que coexisten dentro del sistema con otras que siguen lineamientos distintos, teniendo similar jerarquía.

Puede decirse que las vinculaciones entre los sujetos y las cosas no se regulan por reglas de simplicidad sino de complejidad que requieren la coordinación de principios diferentes y en ocasiones contradictorios.

Los conjuntos de bienes

La ley considera los bienes (además de apreciarlos en su singularidad) en función de conjuntos.

La idea más elemental en esa materia es la que nos habla de cosas simples y cosas compuestas. De origen romano, distinguía una viga o una piedra (cosas simples) de un edificio o una nave (cosas compuestas).

En el derecho moderno se utiliza esta distinción para diferenciar aquellos objetos que son únicos para todo el mundo de aquellos que son uno para algunos y más de uno para otros. Para este último caso se utiliza el término cosa compuesta. En nuestra ley las cosas no funcionan de esa manera y por ello es dudosa la utilidad de mantener esta distinción entre cosas simples y compuestas.

Otra idea que (al parecer) se desarrolló entre los romanos es la de las universitas facti o universalidades de hecho: conjuntos de bienes muebles (también se habla de universalidades mobiliarias o de bienes muebles), que son integrantes de un mismo género (vacunos, libros, etc.) donde cada uno de los elementos que le componen sigue siendo un bien independiente (cada vaca, etc.) pero el conjunto (rebaño, etc.) es valorado como algo más que la simple suma de las partes. Esta valoración da lugar a la aplicación de normas diferentes: de acuerdo con el art. 272 del C.C., los padres no pueden disponer libremente de los “rebaños” (universalidades) pero sí de sus componentes (con las limitaciones de los usufructuarios).

Una tercera es la de las universitas iuris. Son también conjuntos de bienes que mantienen su individualidad jurídica, y a su vez el conjunto es objeto de una valoración diferente a la suma de sus componentes.

A diferencia de lo que sucede con las universitas facti, sus componentes no se limitan a bienes muebles de un mismo género, sino que comprenden bienes inmuebles y en general bienes de diferentes categorías (corporales, incorporales, muebles, inmuebles, fungibles, etc.) así como pasivos patrimoniales (deudas). Este último punto hace inaplicables a las universitas iuris algunos de los principios derivados de la tesis unitaria del patrimonio, ya que la vinculación entre los activos y los pasivos patrimoniales que integran la universitas genera “insensibilidad patrimonial” respecto de las demás obligaciones que tenga el sujeto.

La insensibilidad patrimonial puede ser total (si los bienes que integran la universalidad no responden en absoluto de las deudas del sujeto), o tener un efecto más limitado y simplemente establecer una preferencia al pago de las deudas que integran la universitas.

Los ejemplos clásicos de universitas iuris son la herencia y la hacienda (hoy en día “casa de comercio” o “establecimiento industrial”).

Para el caso de la herencia, los acreedores hereditarios tienen acción para perseguir los bienes de la herencia (art. 1168 del C.C.) en tanto que los acreedores particulares de los herederos, antes de la partición, solo podrán perseguir la cuota en la indivisión y, después de ella, los bienes que se hayan adjudicado al heredero deudor. En los casos de comunidad hereditaria se da cierto grado de insensibilidad patrimonial respecto de las deudas ajenas a la universalidad de la herencia.

Otra idea más reciente que en su momento fue usada con gran amplitud es la de los denominados patrimonios de afectación, los cuales tienen una característica distintiva de las universitas: una finalidad que implique su continuidad.

Teniendo en cuenta esta característica podemos excluir de esta categoría universitas tales como la herencia, pues no tiene otra finalidad que la de liquidarse y confundir sus componentes con los patrimonios de los herederos.

Si a ese conjunto de activos y pasivos patrimoniales los dotamos de insensibilidad recíproca respecto de los demás bienes y deudas del mismo titular y le asignamos una finalidad que implique su continuidad, la cual operará como causa recursiva de su existencia y desarrollo futuro, tendremos una organización independiente de las fuerzas que le dieron origen, con aptitudes para sustentarse y reorganizarse a sí misma; en otras palabras, una persona jurídica.

viernes, 6 de agosto de 2010

Cuento

Cher Mathieu,

Comment ça va ? Ta dernière lettre est arrivée il y a un mois, mais je ne t’écris que maintenant parce que j’étais très occupé. Du fait, mon dernière verê est mort il y a trois semaines. Donc, j’ai du l’enterrer, porter le deuil et faire toutes les cérémonies traditionnelles qu’à notre âge nous connaissons très bien.
Excuse-moi pour ne t’avoir invité aux funérailles, mais j’ai voulu être tout seul. Tu sais, même s’il avait commencé à vieillir il y a très longtemps, sa mort m’a beaucoup surpris. Parfois on croit que quelques choses, surtout celles abstraites, seront éternelles ; on les considère comme acquises, et se n’est que quand elles sont perdues pour toujours que nous commençons à les valoriser.
Je me souviens de son aboiement constant, qu’il faisait exprès pour que je ne l’oublie pas, ainsi que pour que je lui donne des caresses veloutées. J’aimais beaucoup le caresser, le contempler, le toucher. Pourtant, parfois c’était difficile, car il aimait jouer à se déguiser. Donc, quelques fois il se passait pour une chimère, d’autres il devenait une utopie, et encore des autres fois il devenait si palpable, qu’il n’apparaissait que pendant la nuit.
Excuse-moi pour ces souvenirs poussiéreux, mais je ne peux pas m’en empêcher. Je ne suis qu’un vieillard qui vie de ses mémoires décaties.
Je dois me concentrer. Alors, maintenant j’ai une question très importante à résoudre et que crois, mon cher ami, que j’ai besoin de tes saches conseils. Selon toi, vaudrait-il la peine d’avoir d’autres verês ? Tu sais bien que quand on est vieux et qu’on n’a pas du temps ni de l’énergie, c’est de plus en plus difficile d’avoir de verês. Et en plus, quand je suis allé à la verêrinaire je n’ai trouvé rien que me plaise, qui semble adapté pour moi. Vraiment je crois que je suis trop vieux pour avoir des verês. Tu crois qu’il ait un âge limite pour les avoir ? Avant je pouvais les nourrir, les promener et même les laisser vagabonder librement. Pourtant, maintenant…je…je ne sais plus…mais il est possible que j’aie peur de les perdre pour toujours, et qu’il soit pour ça que j’ai commencé à les attacher toujours il y a longtemps.
Tu me connais bien, tu sais que quand j’étais jeune je n’avais pas mal de verês. Du fait, tu sais bien que j’avais toute sorte de verês très divers. Tu te souviens de mon verarium avec des verês aux couleurs bougeant qui nageaient partout ? Souvent ils se fondaient d’une façon si homogène qu’ils semblaient être un seul verê. Et tu te souviens des mes autres verês qui sont censés d’avoir sept vies et qui donc ne mouraient jamais ? Et des autres qui habitaient dans une petite cage avec leur petite roue et que me faisaient toujours bouger?
Mais je retourne aux souvenirs. Tu sais, maintenant je me suis rendu compte que mes verês ne sont plus projetés vers le futur, mais vers le passé…
Je n’aime pas ça. Je déteste ça. J’hais ça.
Mais qu’est-ce que tu crois ? Faut-il abandonner les verês ? Ou faut-il les garder, au moins dans la forme des rêves ?
À Bientôt

Le seigneur songeur

El gerundio

El gerundio

INTERNOS

PERIFRÁSTICOS (funcionan como verbo auxiliado en las perífrasis)

Juan estaba calentando la cena, cuando llegó María.

PREDICATIVOS (funcionan de manera análoga a los adjetivos predicativos)

PREDICADO DE COMPLEMENTO (con verbo transitivo)

Vieron al marido de Clara tendiendo la ropa.

Alarcos – atributo de O.D.

NGLE – Complemento predicativo (realiza una predicación secundaria que incide no solo sobre el verbo, sino también sobre otro sintagma de la oración).

CON+ ART+ SUST+ GERUNDIO

Clara alentaba a su equipo con los ojos brillándole de emoción.

ADJUNTOS O CIRCUNSTANCIALES

Blanca ganó un premio escribiendo versos.

· Incide solo sobre el verbo para marcar el modo o la manera como se desarrolla el evento.

· Rechaza un sujeto distinto al de la oración principal.

· No admite formas compuestas y perifrásticas.

EXTERNOS

Siendo Dora decana, nombraron a Roberto profesor emérito.

Creyendo que nadie la quería, María decidió emigrar.

Trabajando más, podrás comprarte esa casa.

Aún lloviendo a cántaros, iremos a clase de Español.

Funcionan como construcción absoluta, desligados de la oración, con inciso.

Aún estando enferma, Blanca ganó el premio.

· Rodeados de pausa

· Aportan distintos contenidos a la oración principal (causal, temporal, concesivo, condicional). La relación no se establece solo con el verbo sino también con toda la estructura.

· Puede tener un sujeto distinto al de la oración principal.

· Admite formas compuestas y perifrásticas.

· Puede ocupar cualquier lugar en la oración.

INDEPENDIENTES (integran estructuras que no están nucleadas por verbo conjugado)

EPIGRÁFICOS como en “El rector inaugurando la nueva sede” (en un pie de foto). Se asemejan a los adjetivos.

Enunciados EXCLAMATIVOS, INTERROGATIVOS, IMPERATIVOS BIMEMBRES en los que no hay verbo conjugado. Ej: “¿María estudiando?

¿Cómo saber si se trata de una perífrasis?

PRUEBA

PERÍFRASIS

NO PERÍFRASIS

Oración:

Debo arreglar la casa. /Debo romper la red de un golazo y ganarle a Ghana.

Deseo arreglar la casa. /Busco romper la red de un golazo y ganarle a Ghana.

Conmutar el auxiliado por un elemento nominal (pronombre, sustantivo, subordinada sustantiva) para demostrar que la forma personal tiene carga nominal. La perífrasis no acepta esta conmutación estructural porque el auxiliado no tiene carga nominal, sino exclusivamente verbal.

Lo debo./Debo eso.Ó

Debo el arreglo de la casa.Ó

Debo que arreglen la casaÓ

Lo deseo./Deseo eso.

Deseo el arreglo de la casa.

Deseo que arreglen la casa.

Averiguar qué preguntas debo hacer para que la respuesta sea el auxiliado. Si esta debe formularse con el proverbo “hacer” se trata de una perífrasis.

¿Qué debo hacer?ü ¿Qué debo?Ó– Arreglar la casa.

¿Qué deseo? – Arreglar la casa.ü

Observar la permutabilidad de los clíticos, que pueden tanto anteponerse como posponerse a las perífrasis. (Este criterio no es determinante ya que la aceptan también conjuntos no perifrásticos).

Debo romperla.ü

La debo romper.ü

Busco romperla.ü

La busco romper.Ó

Observar la gramaticalización del verbo auxiliar, que está desemantizado. Esto se da con verbos de movimiento.

Vamos a ganar el mundial.

Vamos a Sudáfrica a ganar el campeonato.

Tener en cuenta que el verbo auxiliado selecciona los adyacentes, mientras que el auxiliar pierde su estructura argumental, por lo que no puede haber ningún adyacente exclusivo de la forma conjugada.

Vamos a ganar el mundial.

Vamos a Sudáfrica a ganar el campeonato.

En las perífrasis, los sujetos de ambos verbos (auxiliar y auxiliado) coinciden.

Debo que él arregle la casa Ó

Deseo que él arregle la casa.ü

Práctico de perífrasis verbales

Práctico de perífrasis

La construcción “salieron a caminar” no es perífrasis ya que, en primer lugar, la forma no personal tiene carga nominal, lo que se demuestra porque admite conmutarse por un elemento nominal como “Salieron a eso”. En segundo lugar, en la pregunta que debe formularse para que la respuesta sea el auxiliado, el proverbo “hacer” es simplemente facultativo: ¿A qué salieron? Además, si bien “salieron” y “caminar” comparten el mismo sujeto, esto podría no haber sido así, por ejemplo en: “Salieron a que el perro caminara”. Finalmente, como la prueba de los clíticos no puede hacerse, cabe señalar que “salir” es un verbo de movimiento que conserva su significado léxico y que tiene como adyacente “a caminar” que es un A.C.

“Comenzó a hablar” sí es perífrasis ya que la forma no personal no tiene carga nominal, lo que se demuestra al no poder conmutarla por un elemento nominal como “Comenzó a eso”. Además, en la pregunta que debe formularse para que la respuesta sea el auxiliado, se requiere el proverbo “hacer”: ¿A qué comenzó? ¿Qué comenzó a hacer? Asimismo, como la prueba de los clíticos no puede hacerse, cabe señalar que en lo que refiere a las valencias del verbo, el auxiliar concuerda con el SL, mientras el auxiliado lo elije (este coincidiendo en ambos), así como elije O.P. “de la industrialización de los países coloniales”. En efecto, el auxiliado selecciona todos los adyacentes, mientras que el auxiliar pierde su estructura argumental. Finalmente, habría que indicar que no se produce desemantización porque “comenzar” siempre tiene significado aspectual.

“Trató de levantarlo” no es perífrasis dado que la forma no personal tiene carga nominal, lo que se demuestra porque admite conmutarse por un elemento nominal como “trató de que se levantara”. Al mismo tiempo, en la pregunta que debo formular para que la respuesta sea el auxiliado, el proverbo “hacer” es simplemente facultativo: ¿Qué trato? La prueba de los clíticos no puede hacerse, por lo cual habría que proseguir a señalar que si bien “trató” y “levantar” comparten el mismo sujeto, esto podría no haber sido así, como se vio en el ejemplo anterior. Además, “tratar” no cambia su significado léxico exigiendo el O.P. “de levantarlo tomándolo de las axilas”.

La construcción “quería pensar” no es perífrasis ya que, en primer lugar, la forma no personal tiene carga nominal, lo que se demuestra porque admite conmutarse por un elemento nominal como “no lo quería” o “no quería que pensara”. En segundo lugar, en la pregunta que debo formular para que la respuesta sea el auxiliado, el proverbo “hacer” es simplemente facultativo: ¿Qué no quería? La prueba de los clíticos no puede hacerse, por lo cual habría que proseguir a señalar que si bien “quería” y “pensar” comparten el mismo sujeto, esto podría no haber sido así, como se vio en el ejemplo anterior. Finalmente “quería” no cambia su significado léxico exigiendo el O.D. “pensar”.

“Se asombra de verme” no es perífrasis dado que la forma no personal tiene carga nominal, lo que se demuestra porque admite conmutarse por un elemento nominal como “se asombra de eso” o “se asombra de que me ve”. Al mismo tiempo, en la pregunta que debo formular para que la respuesta sea el auxiliado, el proverbo “hacer” es simplemente facultativo y de hecho poco usual. La pregunta más frecuente (que a su vez ayuda a demostrar que “de verme” es un O.P.) es “¿De qué se asombra?” La prueba de los clíticos no puede hacerse, por lo cual habría que proseguir a señalar que si bien “se asombra” y “ver” comparten el mismo sujeto, esto podría no haber sido así, como en “se asombra de que me hayan visto”. Finalmente, “se asombra” no cambia su significado léxico exigiendo el O.P. “de verme”.

La construcción “volvió a ponerse” es perífrasis ya que la forma no personal no tiene carga nominal, lo que se demuestra al no poder conmutarse por un elemento nominal como “Volvió a eso” sin que “volver” recobre el significado de “dirigirse a”. Además, en la pregunta que debo formular para que la respuesta sea el auxiliado, se requiere el proverbo “hacer”: ¿A qué volvió? ¿Qué volvió a hacer? Asimismo, en los adyacentes seleccionados por el verbo “poner”, “el sombrero” (O.D.) y “se” (O.I.), sea admite la permutabilidad de los pronombres clíticos que los sustituyen: “volvió a ponérselo” y “se lo volvió a poner”. Al mismo tiempo, como ocurre con los verbos en movimiento cuando se encuentran en una perífrasis, aquí se da la gramaticalización del verbo auxiliar, “volver”, que está desemantizado. Finalmente, los sujetos de ambos verbos (auxiliar y auxiliado) coinciden.

“Fue a buscar” no es perífrasis dado que la forma no personal tiene carga nominal, lo que se demuestra porque admite conmutarse por un elemento nominal como “fue a eso” o “fue a que le buscaran el frasquito…”. Al mismo tiempo, en la pregunta que debo formular para que la respuesta sea el auxiliado, el proverbo “hacer” es simplemente facultativo: ¿A qué fue? La prueba de los clíticos en este caso no sería útil, por lo cual habría que proseguir a señalar que si bien “fue” y “ver” comparten el mismo sujeto, esto podría no haber sido así, como en el ejemplo precedente. Además, “fue” es un verbo de movimiento que no está desemantizado y que tampoco perdió su estructura argumental. De hecho, tiene como adyacentes “a buscar el frasquito” (A.C.) y “al botiquín” (O.P.).

La construcción “oyó levantarse” no es perífrasis dado que la forma no personal tiene carga nominal, lo que se demuestra porque admite conmutarse por un elemento nominal como “oyó que se levantaba”. Además, en la pregunta que debo formular para que la respuesta sea el auxiliado, no se requiere el proverbo “hacer”: ¿Qué oyó hacer? ¿Qué oyó? Al mismo tiempo, los clíticos no son permutables:”la oyó levantarse”, “oyó levantársela” Asimismo, el “oyó” no está desemantizado siendo él que selecciona los adyacentes. Según el análisis del esbozo, seleccionaría “la levantarse” que es el O.D., mientras que para Alarcos selecciona un O.D. “la” y un atributo de O.D. “levantarse”. Finalmente, cabe señalar que nos dos verbos no comparte el mismo sujeto.