viernes, 23 de septiembre de 2011

Tercer práctico de modo


1…le resultó increíble que ella pudiese permanecer durante horas…

La forma subrayada es el auxiliar de la perífrasis verbal “pudiese permanecer” que nuclea una oración subordinada sustantiva en función de S.L. El elemento que rige la aparición del subjuntivo sería el adjetivo predicativo con verbo copulativo explícito “increíble”, que indica que se trata de un predicado de valoración. Este sirve para afirmar un evento sabido; según Bello es una presuposición, i.e. la información nueva es el juicio que hago, pero la subordinada se da como algo sabido. Por lo tanto, no es posible la alternancia por el indicativo: * “le resultó increíble que ella podía…”

2. ¡Espera!

                La forma “espera” aparece en una oración independiente, por lo que, para Bello, este caso es de modo subjuntivo optativo. En efecto, “son formas optativas o del Modo optativo las subjuntivas comunes que se emplean en proposiciones independientes para significar un deseo positivo o negativo…”: “Deseo que me esperes”. Parece que las formas del subjuntivo optativo vinieran del griego. De hecho, en griego existía un modo (con característica flexivas particulares) llamado optativo que, entre otros usos, servía a la expresión del deseo.
                Por otra parte, cuando el otro debe cumplir el deseo, como sucede en este caso, se trata de lo que llamamos tradicionalmente imperativo. Las formas imperativas tienen ciertas características que han hecho que se lo considerara otro modo: aparecen exclusivamente en oraciones independientes, i.e. no pueden subordinarse (*Deseo que espera), no pueden ser negadas (*no espera) y llevan el clítico (en caso de tenerlo) pospuesto, al igual que en el infinitivo o el gerundio, (*me espera). Por ello, cuando las formas imperativas no son suficientes para expresar la segunda persona como en el caso de la negación, el deseo es expresado en modo subjuntivo. En este caso, si se alterna con el indicativo, la estructura no queda agramatical, pero pierde claramente su contenido imperativo ya que se interpreta como asertiva: “¡Esperas!”.


3. ¡No me abandones en medio de este maldito desierto!

El subjuntivo “abandones” es subjuntivo independiente con la forma de un optativo común, ya que aparece en un contexto independiente para expresar un deseo afirmativo o negativo que no depende de nuestra voluntad. Por otro lado, según la NGLE se trata de un imperativo que “toma prestada” la forma del subjuntivo, ya que se trata de una negación. Sin embargo, para Bello se trata de un subjuntivo optativo común porque la forma morfológica del verbo “abandonar” en segunda persona del singular tuteante del imperativo es “abandona”; por lo cual “abandones” es claramente un subjuntivo. De hecho, es la negación la que hace que tome la forma de un subjuntivo común.
Por otra parte, la alternancia con el indicativo no es posible sin que se pierda por completo el valor de orden que caracteriza a las formas en imperativo, es decir porque se interpreta como una aserción: “¡No me abandonas en medio de este maldito desierto!”.


4.…sonrió y le hizo un gesto para que subiera.

La forma en subjuntivo “subiera” nuclea una oración subordinada sustantiva, encabezada por “que” y que ejerce la función de término de la preposición “para”. A su vez, la estructura nucleada por esta funciona como A.C. de finalidad. Cabe señalar que la preposición “para” tiene un contenido prospectivo, en el sentido de que la idea de finalidad muchas veces se relaciona con un propósito que se proyecta hacia el futuro, lo cual explica que esta sea el elemento rector del subjuntivo que es obligatorio. Por lo tanto, en este caso no es posible la alternancia con ninguna forma del indicativo: *“sonrió y le hizo un gesto para que subía/subió”.

5. Veo que atrás llevas una carga importante…

El indicativo “llevas” nuclea una oración subordinada sustantiva (“que atrás llevas una carga importante”) que funciona como O.D. de la forma “veo”. Este es el elemento regente, el cual, por ser un verbo de percepción, exige la presencia del indicativo siempre que no esté precedido por una negación. Sin embargo, teóricamente podría darse la alternancia con el subjuntivo (“Veo que atrás lleves”); pero hay que tener en cuenta que estaría cambiando el significado de “ver” como verbo de percepción, que pasaría a ser el de “poner voluntad, esmero o diligencia en alguna cosa”. De hecho, en los verbos de percepción la elección del modo está en función de que predomine en estos predicados el sentido inactivo (“recibir información relativa a lo que sucede”) o se imponga en ellos el intencional. Como en este caso predomina el primero, se utiliza el indicativo.


6. Entonces no es nada difícil que nos persigan o nos detengan en la frontera.

La estructura nucleada por “persigan” está coordinada con “nos detengan en la frontera” gracias a la conjunción “o”; y ambas son oraciones subordinadas sustantivas que ofician como S.L.(“que…frontera) de la oración . El uso del subjuntivo está regido por “difícil” que, junto con su adyacente “nada”, funciona como adjetivo predicativo con verbo copulativo explícito. De hecho, este adjetivo indica que se trata de un predicado de valoración, en el cual la información nueva es el juicio de valor que se realiza. Además, habría que indicar que no es posible la alternancia con el indicativo: *”Entonces no es nada difícil que nos persiguen o nos detienen en la frontera”.


7. Que yo sepa nadie come cebada en el pueblo.

La forma “sepa” nuclea la secuencia “que yo sepa”, que está más o menos lexicalizada y que sirve para presentar la información al mismo tiempo que se da el punto de vista de uno. Por ser una expresión fija, ninguno de sus elementos puede cambiarse, por lo que no permite la alternancia con el indicativo: *“Que yo sé…”.


8. Hacía mucho tiempo, desde los días en que estaban juntos con Milo…

En este caso, “estaban” nuclea una oración subordinada adjetiva o relativa encabezada por “en que”, que podría sustituirse por “cuando”. Sin embargo, a pesar de la presencia de este adverbio relativo, no se exige el uso del subjuntivo, ya que la estructura no tiene valor prospectivo, sino pretérito, y sirve para narrar un hecho aseverado. Además, aunque se trata de una relativa especificativa (en las que a veces la alternancia con el subjuntivo es posible), la lectura que aquí se hace del sintagma nominal es específica, por lo cual, la alternancia no es posible: * “…desde los días en que estuviésemos juntos con Milo…”


9. Cuando está enojada, la abuela repite y repite que tenemos una historia de mierda…

La forma en indicativo “tenemos” nuclea una oración subordinada sustantiva (“que…mierda”) que funciona como O.D. del verbo “repite”. Este es un verbo de lengua o comunicación que exige la presencia del indicativo cuando transmite estados de cosas que se tienen por ciertos, como sucede aquí. Además, en esta oración, a pesar de la presencia de “cuando”, no se exige el uso del subjuntivo, ya que la estructura no tiene valor prospectivo, sino de presente. Por lo tanto, la alternancia con el subjuntivo no es posible: * “Cuando está enojada, la abuela repite y repite que tengamos una historia de mierda…”

10. Cuando se vayan, ya no estaré aquí…

La forma en subjuntivo “se vayan” nuclea una oración subordinada adverbial con valor temporal encabezada por “cuando”. Funcionaría como A.C. de la oración principal que tiene valor prospectivo. Por lo tanto, la aparición del subjuntivo se da por la combinación de dos elementos: (1) se encuentra en una subordinada adverbial encabezada por “cuando”; y (2) en la oración principal hay un elemento prospectivo indica futuridad (la forma en futuro). En consecuencia, la alternancia con el indicativo no es posible (* “Cuando se fueron/iban, ya no estaré aquí”), sin que se realice un cambio en un elemento contextual, por ejemplo, “Cuando se fueron, ya no estaba aquí”.


2. Transformar la construcción de infinitivo en una oración (flexionada), discutir la selección del modo en la subordinada: “Tu padre es un gran hombre, es más que un hermano para mí y espero hacer planes juntos algún día”.

                Si la construcción de infinitivo se transforma en una oración flexionada (“…y espero que hagamos planes juntos…”) el modo seleccionado será el subjuntivo por tratarse de un predicado volitivo, ya que hay un verbo de este tipo (“espero”) que serviría como elemento rector. La estructura nucleada por este subjuntivo sería una oración subordinada sustantiva que funciona como O.D. de este. No puede darse una alternancia con el indicativo, ya que el verbo volitivo exige la presencia del subjuntivo: * “y espero que hacemos planes…”.

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