sábado, 13 de noviembre de 2010

El “se”





*  El “se” paradigmático: propio de las oraciones en las que la forma “se” alterna con los pronombres átonos correspondientes a otras personas. Es lo que sucede cuando “se” es un pronombre reflexivo; recíproco; es parte de un verbo pronominal, o es un dativo no argumental. Por lo tanto, aparece solo en oraciones que pueden tener una flexión verbal de primera y segunda persona.

*  El “se” no paradigmático: aparece en oraciones en las que la forma “se” no alterna con los pronombres átonos correspondientes a otras personas, es decir, en aquellas oraciones cuyo verbo obligatoriamente va a estar en tercera persona. Este uso de la forma “se” es característico de dos construcciones: la PASIVA REFLEJA o PASIVA CON “SE” y la IMPERSONAL REFLEJA o IMPERSONAL CON “SE”. En ambas estructuras se oculta un argumento verbal, ya que no se especifica el agente que la lleva a cabo.


I. CASOS EN QUE EL “SE” ES UN PRONOMBRE PERSONAL

A.        No forma parte de una construcción pronominal:

 El “se” sustituto. Es un mero alomorfo del clítico dativo “le”, pronombre oblicuo[1],  por lo cual no concuerda en persona con el verbo de la oración. Esta variante se halla morfológicamente condicionada: precede a un clítico oblicuo acusativo de tercera persona.


B.        Forma parte de una construcción pronominal:

1.  El “se” reflexivo- Juan se peina.
1.    Es un “se” paradigmático, ya que se puede cambiar de persona: “Yo me peino”.
2.    Admite el refuerzo reflexivo “a sí mismo”: “Juan se peina a sí mismo”.
3.    Marca una relación de correferencia, dado que los dos argumentos (el sujeto y el objeto) refieren a la misma entidad del mundo.
4.    No forma parte del verbo, ya que desempeña una función sintáctica oracional. De hecho, funciona como O.D. (Juan se afeitó), O.I. (El director del banco se otorgó un crédito) o dativo posesivo (Juan se afeitó el bigote).
5.    El S.L. que aparece en estas oraciones es habitualmente, desde el punto de vista semántico, un sujeto agente, es decir que controla la acción verbal. Si no es agente, la otra posibilidad (aunque menor) es que sean sujetos experimentantes, cuya función semántica alude a un participante animado que experimenta un proceso físico o psicológico sin que lo pueda controlar voluntariamente, por ejemplo: “Juan se odia a sí mismo” o “Juan se quemó”.

2. El “se” recíproco- (a) Juan y María se miraron, (b) se acariciaron las mejillas y (c) se prometieron un próximo encuentro.
1.    Es un “se” paradigmático, ya que se puede cambiar de persona: “María y yo nos miramos”.
2.    Admite el refuerzo “el uno al otro”, “entre sí” o “mutuamente”: “Juan se miran mutuamente”.
3.    Hay una relación de correferencia, dado que los dos argumentos (el sujeto y el objeto) refieren a las mismas entidades del mundo.
4.    No forma parte del verbo, ya que desempeña una función sintáctica oracional. De hecho, funciona como O.D. (a), O.I. (c) o dativo posesivo (b).
5.    El S.L. que aparece en estas oraciones es habitualmente, desde el punto de vista semántico, un sujeto agente, es decir que controla la acción verbal.
6.    El sujeto necesariamente tiene que ser múltiple.
7.    Las estructuras con “se” recíproco admiten una paráfrasis mediante dos oraciones coordinadas: “Juan miró a María y María miró a Juan”.

·    Falsos recíprocos -  Juan y María se reunieron en mi oficina.
   El pronombre no cumple ninguna función sintáctica.
   La paráfrasis mediante la coordinación no se realiza entre un sujeto y un O.D. u O.I., sino entre un sujeto y un complemento simétrico. De hecho, el “se” se mantiene en las paráfrasis, a diferencia de lo que ocurría con los verdaderos recíprocos: “Juan se reunió con María y María se reunió con Juan en mi oficina”.
   La estructura no acepta el refuerzo “el uno al otro”, “entre sí” o “mutuamente”.


EL “SE” EN VERBOS PRONOMINALES (a) María se entristeció por la noticia y (b) se atrevió a llamar a Juan.
Son aquellos que contienen en su conjugación formas pronominales átonas con rasgos de persona, i.e. los “se” no tiene una función sintáctica, sino que forman parte de la estructura morfológica del verbo.
1.    Es un “se” paradigmático, ya que se puede cambiar de persona: “Yo me entristecí”.
2.    No admite el refuerzo reflexivo “a sí mismo”.
3.    El sujeto habitualmente no es un sujeto agente, sino que muchas veces será un experimentante o una entidad afectada.
4.    El “se” forma parte del verbo.

Los VERBOS DOBLEMENTE PRONOMINALES se construyen con dos pronombres átonos: un pronombre dativo, que admite las tres personas, y una forma de tercera persona que concuerda con el sujeto: “Se me (te ~le ~nos…) ha ocurrido una idea.

1.     VERBOS INHERENTEMENTE PRONOMINALES – El “se” inherente
Siempre exigen la presencia de un pronombre personal átono como parte de su conjugación, es decir que no tiene un correlato no pronominal (i.e. forma no pronominal análoga). Las características propias de estos verbos son que:
  Son intransitivos.
  Denotan habitualmente procesos psicológicos, i.e. los sujetos son experimentantes.
  Está en sus valencias tener un O.P.


2.     VERBOS ALTERNANTES (no inherentemente pronominales) – El “se” intransitizador La noticia entristeció a María María se entristeció por la noticia.
  Solo es posible con verbos que denotan un cambio de estado, como los verbos ergativos o anticausativos.
  Se le llama intransitivizador porque bloquea la aparición del O.D.
  Hay un cambio de función ya que el experimentante (María) pasa a la función de sujeto, i.e. se desplaza a la posición de sujeto.


A.   CAMBIO DE ESTADO – alterna una oración transitiva con una pronominal.

El viento secó la ropa La ropa se secó (con el viento)

èLa forma transitiva, cuyo sujeto tiene el papel temático de causa (agente o fuerza), alterna con la intransitiva, denominada ergativa o anticausativa: en esta desaparece el agente o la causa (que solo puede mantenerse como elemento facultativo) y el O.D. asciende a la función sintáctica “sujeto”.
Estos podrían ser casos de lo que se llama la voz media en español, sobre todo cuando el S.L es inanimado. Esta describe procesos que se presentan producidos espontáneamente, i.e. no hay un agente externo que lo lleve a cabo, por eso puede ser expandidos por el predicativo “solo”, “por sí solo” o “por sí mismo” (La puerta se abrió por sí misma).


B.    CAMBIO DE POSICIÓN – alterna una oración transitiva con una pronominal.

María levantó a su hijo María se levantó

èEn la forma pronominal hay un sujeto agente que actúa sobre sí mismo y, por lo tanto, es al mismo tiempo una entidad afectada. Esta estructura no admite el refuerzo “a sí misma”.


3.    “SE” DIACRÍTICO– alterna una oración transitiva con una pronominal, pero no se reduce el número de valencias.
(a)    María ocupó la Facultad/ María se ocupó de la facultad.
(b)   Compadeció a sus compañeros / Se compadeció de sus compañeros.

èLa presencia del “se” permite diferenciar dos lexemas verbales distintos, uno pronominal y el otro no. Esta diferencia va a radicar en (a) un cambio de significado léxico; o bien solamente (b) en un cambio del régimen respectivo, i.e. cambia la realización sintáctica de los argumentos seleccionados por el verbo.


4.    “SE” ESTILÍSTICO, EXPLETIVO O ASPECTUAL

En oraciones transitivas – dativo concordado

Juan se comió toda la torta/ *Juan se comió torta.

Aporta un valor enfático pero puede eliminarse sin afectar la gramaticalidad de la oración.
No afecta la estructura argumental del verbo.
Se combina con sujetos agentes.
Estas estructuras se construyen con O.D. introducidos por un determinante o un cuantificador.
Presenta un evento como terminado, como delimitado.

En oraciones intransitivas – se focaliza el inicio del evento; tiene un sentido INGRESIVO, en el sentido de que denotan la entrada en un determinado estado o el paso a una nueva situación (por ejemplo: caerse, dormirse, irse, morirse, salirse).

Juan estaba viendo el partido y se durmió.

èEn el dialecto rioplatense, se registra una variante de este “se”, que tiene valor cuantificacional: indica un grado extremo en que se realiza una actividad y enfatiza así, la capacidad o habilidad del agente para llevarla a cabo.


EL “SE” NO PARADIGMÁTICO

©       PASIVAS REFLEJAS: “Se inflaron globos, se tiraron papeles en las tribunas…”

       El “se” constituye una marca de pasividad.
       Se trata de un “se” no paradigmático, ya que verbo obligatoriamente va a estar en tercera persona, sea del singular o del plural.
       Se oculta un argumento: el agente.
       El verbo transitivo ha de concordar con el sujeto paciente en número y persona.
       Los sujetos de estas pasivas son, por lo general, sintagmas nominales no animados.
       El “se” característico de las pasiva refleja requiere rasgos flexivos en el verbo. No se interpreta, pues, como pasiva refleja, sino como recíproca o reflexiva, la subordinada de infinitivo subrayada en Era necesario ayudarse. Al igual que en las impersonales reflejas, admiten el “se” pasivo reflejo las miasmas construcciones de infinitivo que aceptan sujetos léxicos: De solucionarse el problema…

Las pasivas reflejas y las perifrásticas
El sujeto desde el punto de vista semántico es paciente, i.e. afectado por la acción de otra entidad, al igual que en las pasivas perifrásticas.
Los verbos que integran estas estructuras necesariamente son transitivos, aunque las oraciones pasivas sean siempre intransitivas.
En las pasivas perifrásticas es posible recuperar el agente (a través del complemento agente); mientras que en las pasivas reflejas no. En efecto, estas rechazan complemento agente, por lo cual también se las ha llamado PASIVAS IMPERSONALES. Cabe señalar que son impersonales solo desde el punto de vista semántico (ya que se oculta un agente), pero no sintáctico, porque hay un sujeto. Por otra parte, habría que destacar que solo en textos administrativos o jurídicos se encuentran pasivas reflejas con complemento agente, como en “Se firman los poderes por las partes”.

CONSTRUCCIONES MEDIOPASIVAS o CUASIPASIVASLas ciudades se olvidan rápidamente. – Este tipo de pelo se moldea con dificultad.
· Las oraciones pasivas prototípicas son eventivas, i.e. expresan acciones realizadas por un agente. Sin embargo, este subtipo de pasivas denota estados o propiedades de aspecto genérico que se atribuyen al sujeto de la oración. En otras palabras, son una subclase de las pasivas reflejas que describe propiedades que caracterizan a los seres de los que se habla.
· Expresan a menudo la facilidad o dificultad con la que se lleva a cabo cierta acción (i.e. tienen un contenido estativo), por lo cual habitualmente tienen modificadores adverbiales que ayudan a crear ese efecto de generalidad.
· Al presentar una actividad como una verdad atemporal, estas estructuras se combinan generalmente con verbos en tiempos imperfectivos (como el presente o el imperfecto).
· Admiten paráfrasis con verbos modales – Ese auto casi se maneja solo se puede manejar


©       IMPERSONAL CON “SE”: “…y se recibió a la selección con un cálido: “Soy celeste”.”

       El “se” constituye una marca de impersonalidad que bloquea la aparición del sujeto.
       Se trata de un “se” no paradigmático, ya que verbo obligatoriamente va a estar en tercera persona, en este caso solo del singular.
       Se oculta un argumento: el agente.
       Es admitido por cualquier verbo transitivo e intransitivo inergativo[2]. Es compatible incluso con los copulativos y con la pasiva de participio.

¿Pasiva refleja o impersonal?
   En el español del Río de la Plata, Chile y los países andinos, las impersonales con objeto directo de cosa no rechazan los pronombres átonos. Alternan así, hablando de ciertos documentos, Se los firmará en los próximos días (impersonal con “se”) y Se firmarán en los próximos días (pasiva con “se” de sujeto tácito).
   Las alternancias entre pasivas reflejas e impersonales no está únicamente en función de los factores geográficos mencionados, sino que puede presentar diferencias semánticas. En “esas luces que se ve a lo lejos” se pone el énfasis en el sujeto tácito, i.e. en la persona que percibe algo, mientras que con la pasiva refleja correspondiente se focaliza el paciente, por tanto, lo visto: “esas luces que se ven a lo lejos”




[1] el caso oblicuo u objetivo es un caso gramatical que se emplea normalmente en un sustantivo o pronombre que no es el sujeto de la oración.
[2] Los verbos inergativos (llorar, reír, saltar, toser) denotan actividades o procesos que dependen de la voluntad de un agente.

Los verbos inacusativos o ergativos son verbos que denotan bien estados o bien eventos no agentivos (logros), como existir, aparecer, llegar, florecer, crecer, etc., cuyo único argumento se interpreta como el elemento que recibe la acción o en el que se produce o manifiesta la eventualidad que denota el verbo: i.e. el argumento de este verbo es tema o paciente. El término ‘tema’ se utiliza habitualmente en los trabajos de gramática generativa con referencia a los que otras gramáticas denominan ‘paciente’.

1 comentario:

  1. ¡Genial! ¡Muy útil y claro! Me sirvió muchísimo para entender unos temas de Gramática Contrastiva.

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