domingo, 21 de noviembre de 2010

Segundo práctico del "se”


 
1.       Una tapia muy larga que no podía descubrirse desde la carretera…

                Aquí encontramos un “se” no paradigmático, ya que verbo obligatoriamente puede estar en tercera persona (* “…que no puedo descubrirme”), aunque esta pueda ser del singular (como sucede en este caso) o del plural (“Unas tapias muy larga que no podían descubrirse…). Se trata, entonces, de una pasiva refleja, lo cual puede demostrarse alternándola con una pasiva perifrástica: “Una tapia muy larga que no podía ser descripta desde la carretera…”, y el “se" constituye, por lo tanto, una marca de pasividad. Además, cabe señalar que en este tipo de estructuras los sujetos son, por lo general, sintagmas nominales no animados que semánticamente funcionan como sujetos pacientes. Al mismo tiempo, se oculta un argumento: el agente que, en general, no puede ser recuperado. En efecto, estas rechazan complemento agente, por lo cual también se las ha llamado PASIVAS IMPERSONALES. Cabe señalar que es impersonal solo desde el punto de vista semántico (ya que se oculta un agente), pero no sintáctico, porque hay un sujeto. Por otra parte, habría que destacar que solo en textos administrativos o jurídicos se encuentran pasivas reflejas con complemento agente, como en “Se firman los poderes por las partes”. Asimismo, habría que indicar que los verbos que integran estas estructuras necesariamente son transitivos, aunque las oraciones pasivas sean siempre intransitivas.
                Finalmente, hay que destacar que en nuestra variedad se produce una neutralización con la impersonal, ya que podemos interpretar el sujeto de la pasiva como un O.D. en una impersonal, lo cual se demuestra realizando la conmutación por el pronombre de O.D.: “…que no se la podía descubrir”.


2.       La verja se abrió sola…

                Nos encontramos con un “se” paradigmático, ya que se puede cambiar de persona: “nosotros nos abrimos”. Además, la estructura no admite el refuerzo reflexivo “a sí mismo”: *“la verja se abrió sola a sí misma”. Al mismo tiempo, el “se” forma parte del verbo “abrirse”, i.e. no realiza ninguna función sintáctica, cuyo correlato no pronominal es “abrir”. Este es bivalente (acepta S. y O.D.), mientras que “abrirse” es monovalente ya que se ve intransitivizado por el “se”. Además, cambia en ellos es la función semántica del sujeto, que en “abrirse” es experimentante, mientras que en “abrir” es agente. En efecto, en estos casos la forma cuyo sujeto tiene el papel temático de causa (agente o fuerza), alterna con la forma denominada ergativa o anticausativa, en la cual desaparece el agente o la causa (que solo puede mantenerse como elemento facultativo) y el O.D. asciende a la función sintáctica “sujeto”. Esto podría constituir lo que se llama la VOZ MEDIA en español, sobre todo cuando el S.L es inanimado. Esta describe procesos que se presentan producidos espontáneamente, i.e. no hay un agente externo que lo lleve a cabo, por eso pueden ser expandidos por el predicativo “solo”, como sucede en este caso.


3.       Se detuvo ante la puerta…

                El “se” de “se detuvo” es un “se” paradigmático, ya que se puede cambiar de persona: “Yo me detuve”. Además, la estructura no admite el refuerzo reflexivo “a sí mismo” (* “…se detuvo a sí mismo…”) y el “se” forma parte del verbo, i.e. no cumple ninguna función sintáctica. Asimismo, cabe señalar que hay un sujeto agente que controla una acción por la cual se ve afectado. Por todo lo mencionado, se puede afirmar que se trata de un “se” intransitivizador, que aparece en un verbo alternante que denota un cambio de posición. Se lo llama intransitivizador porque bloquea la aparición del O.D. y, por lo tanto, el verbo se vuelve monovalente.


4.       Al mirarse, se pertenecían

                En primer lugar, cabe señalar que se trata de un “se” paradigmático, ya que se puede cambiar de persona (aunque por ser recíproco solo acepte la conmutación por pronombres plurales): “Al mirarnos, nos pertenecíamos”. Asimismo, admite el refuerzo “el uno al otro”, “entre sí” o “mutuamente”: “ nos pertenecíamos el uno al otro”. Además, hay una relación de correferencia, dado que los dos argumentos (el sujeto y el objeto indirecto) refieren a las mismas entidades del mundo. También cabe señalar que el “se” no forma parte del verbo, ya que desempeña una función sintáctica oracional; de hecho, funciona como O.I., lo cual se demuestra a través de la paráfrasis mediante dos oraciones coordinadas que las estructuras con “se” recíproco admiten: “Biralbo le pertenecía a Lucrecita y Lucrecita le pertenecía a Biralbo”. Cabe señalar que en estas, el “se” no se mantiene, lo que demuestra que, efectivamente, es un “se” recíproco. Finalmente, habría que indicar que el sujeto es agente, es decir que controla la acción verbal, y necesariamente tiene que ser múltiple.


5.       …al igual que uno sabe quién es cuando se mira al espejo".

                Este “se”, en primer lugar,  es paradigmático, ya que se puede cambiar de persona: “yo sé quién soy cuando me miro al espejo”. Además, admite el refuerzo reflexivo “a sí mismo”: cuando se mira al espejo a sí mismo”. Asimismo, cabe señalar que el “se” no forma parte del verbo, ya que desempeña una función sintáctica oracional; de hecho, funciona como O.D., lo cual se demuestra por la sustitución del “se” por el pronombre de O.D. “lO”: “cuando lo mira al espejo”.  Al mismo tiempo, marca una relación de correferencia, dado que los dos argumentos (el sujeto y el objeto directo) refieren a la misma entidad del mundo. Finalmente, cabe señalar que hay un sujeto agente que controla un dinamismo. Por todo ello, se trata de un “se” reflexivo.


6.       ...como si los dos se encontraran frente a alguien…”

                Se trata de un “se” paradigmático, ya que se puede cambiar de persona: “como si nos encontráramos”. Además, la estructura no admite el refuerzo reflexivo “a sí mismo” (* “como si nos encontráramos a nosotros mismos”), ni "el uno al otro", “entre sí” o “mutuamente”(* "como si nos encontráramos el uno al otro"). Asimismo, cabe destacar que el “se” forma parte del verbo, i.e. no cumple ninguna función sintáctica, y es un “se” diacrítico porque permite diferenciar dos lexemas verbales distintos “encontrar” y “encontrarse”. Esta diferencia radica en un cambio léxico, ya que se entiende que “encontrar” significaría “dar con alguien o algo con o sin buscarlo” (como en “encontré un lápiz tirado”); mientras que “encontrarse” sería un sinónimo de “estar” y constituiría un verbo pseudocopulativo. Al mismo tiempo, cambia la realización sintáctica de los argumentos seleccionados por el verbo; en efecto, “encontrar” requiere un S.L. y un O.D., mientras que “encontrarse” va acompañado de un S.L. y de un Atributo o de un Atributo Locativo. Finalmente, cabe señalar que hay un sujeto experimentante, i.e. que experimenta un proceso físico o psicológico sin que lo pueda controlar voluntariamente.


7.       Al tocarse la frente Biralbo rozó la mano de ella…

             Es un “se” paradigmático, ya que se puede cambiar de persona: “Yo me tocaba la frente…”. Además, admite el refuerzo reflexivo “a sí mismo”: “al tocarse la frente a sí mismo”. Al mismo tiempo, marca una relación de correferencia, dado que los dos argumentos (el sujeto y el dativo posesivo) refieren a la misma entidad del mundo. Asimismo, el “se” no forma parte del verbo, ya que desempeña una función sintáctica oracional; de hecho, funciona como dativo posesivo, ya que es un O.I. no argumental y puede “conmutarse” por un posesivo: “Al tocar su frente…”. Finalmente, cabe señalar que hay un sujeto agente que controla un dinamismo.


8.       Iba a matarme con ella y se la quité.

                Aquí encontramos un “se” sustituto, condicionado contextualmente, que es un alomorfo del pronombre personal en caso dativo “le”: “Le quité la pistola”. Hay que destacar, además, que no hay concordancia entre el verbo y el “se”.


9.       Biralbo se fumó el cigarrillo…

                Es un “se” paradigmático, ya que integra el grupo de valores de “se” que se realizan en el paradigma completo: “Yo me fumé un cigarrillo”. Además, no admite el refuerzo reflexivo “a sí mismo”: *“Biralbo se fumó el cigarrillo a sí mismo”. No cumple ninguna función sintáctica dentro de la oración; de hecho, puede eliminarse sin afectar la gramaticalidad de la misma (“Biralbo fumó un cigarrillo…”). Esto se debe a que simplemente aporta un valor enfático, dado que presenta un evento como terminado, como delimitado, sin afectar la estructura argumental del verbo. Además, cabe señalar que se combina con sujetos agentes y con un O.D. introducido por un determinante o un cuantificador.


10.   …un gesto cualquiera fuese señal de que él iba a irse.

                Es un “se” paradigmático, ya que integra el grupo de valores de “se” que se realizan en el paradigma completo: “de que yo iba a irme”. Además, no admite el refuerzo reflexivo “a sí mismo”: *“de que él iba a irse a sí mismo”. No cumple ninguna función sintáctica dentro de la oración, ya que forma parte del verbo pronominal “irse”, cuyo correlato no pronominal es “ir”. En este caso, el “se” es una marca aspectual, ya que destaca el punto de partida sin cambiar el significado del lexema, sino que tan solo restringiéndolo. En efecto, la forma pronominal supone la existencia de un origen, que puede explicitarse o quedar explícito, lo que no ocurre con la no pronominal, la cual requiere la presencia de un complemento *Fue.


11.   Tampoco se estaba acordando de un sueño…

                Es un “se” paradigmático, ya que integra el grupo de valores de “se” que se realizan en el paradigma completo: “yo me estaba acordando de un sueño”. Además, no admite el refuerzo reflexivo “a sí mismo”: *“se estaba acordando de un sueño a sí mismo”.  El “se” no cumple ninguna función sintáctica, por lo tanto, forma parte del verbo pronominal “acordarse”, cuyo correlato no pronominal es “acordar”. Se trata, entonces, de un “se” diacrítico, porque permite diferenciar dos lexemas verbales distintos “acordar” y “acordarse”. Esta diferencia radica en un cambio léxico, ya que se entiende que “acordar” significaría “determinar”, “resolver” como en “Acordaron reunirse a las dos”; mientras que “acordarse” sería un sinónimo de “recordar”. Al mismo tiempo, cambia la realización sintáctica de los argumentos seleccionados por el verbo; en efecto, “acordar” requiere un S.L. y un O.D., mientras que “acordarse” va acompañado de un S.L. y de un O.P. Finalmente, cabe señalar que hay un sujeto experimentante, i.e. que experimenta un proceso físico o psicológico sin que lo pueda controlar voluntariamente.


12.   …como si se hubiera dormido cuando iba a besarlo.

                Es un “se” paradigmático, ya que integra el grupo de valores de “se” que se realizan en el paradigma completo: “como si me hubiera dormido”. Además, no admite el refuerzo reflexivo “a sí mismo”: *“como si se hubiera dormido a sí misma”.  El “se” no cumple ninguna función sintáctica, de hecho, forma parte del verbo pronominal “dormirse”, y constituye un “se” aspectual, ya que focaliza el inicio del evento, i.e. tiene un sentido ingresivo. Finalmente,  cabe señalar que hay un sujeto experimentante, i.e. que experimenta un proceso físico o psicológico sin que lo pueda controlar voluntariamente.


13.   Las ciudades se olvidan rápidamente…

                Integra el grupo de “se” que está afectados por restricciones, i.e. es un “se” no paradigmático, ya que solo puede estar el tercera persona del singular o del plural. En este caso, la función del “se” es la de ser una marca de pasividad, ya que se trata de una construcción MEDIOPASIVA o CUASIPASIVA. Al igual que en las pasivas reflejas, el verbo  ha de concordar con el sujeto en número y persona (“La ciudad se olvida rápidamente”).  Sin embargo, mientras que las oraciones pasivas prototípicas son eventivas, i.e. expresan acciones realizadas por un agente, este subtipo de pasiva denota estados o propiedades de aspecto genérico que se atribuyen al sujeto de la oración. En efecto, expresan a menudo la facilidad o dificultad con la que se lleva a cabo cierta acción (i.e. tienen un contenido estativo), por lo cual habitualmente tienen modificadores adverbiales que ayudan a crear ese efecto de generalidad, como es en este caso el adverbio “rápidamente”. Además, cabe señalar que al presentar una actividad como una verdad atemporal, estas estructuras se combinan generalmente con verbos en tiempos imperfectivos (como el presente o el imperfecto), como sucede aquí. Finalmente, habría que indicar que estas estructuras admiten paráfrasis con verbos modales: “las ciudades se pueden olvidar rápidamente”.

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