viernes, 21 de mayo de 2010

El pronombre - preguntas

Preguntas teóricas español

1.Explique la diferencia entre deixis y anáfora y ejemplifique.

“Al pasar frente al café, el colorado Martínez dijo, con voz de flauta, adiós, los novios. A vos se te puso la cara como fuego y yo me di vuelta puteándolo…” Abelardo, que puteó al colorado Martínez, era amigo de César.

La deixis es un tipo de vínculo referencial entre ciertas unidades o expresiones lingüísticas y aquello que representan en el mundo o en el universo del discurso, por medio del cual se identifican “individuos” en relación con las variables básicas de todo acto comunicativo: el hablante, el interlocutor y el momento y el lugar en que se emite un enunciado. Para que una unidad se considere deíctica debe tener dos propiedades: referencialidad y egocentricidad. Son referenciales porque identifican individuos en el momento de la enunciación y requieren información contextual para poder ser interpretadas; así, la referencialidad se define como la capacidad de identificar a la entidad a la que se está aludiendo. Además, son egocéntricas ya que el establecimiento de su referente depende crucialmente de quién produzca el enunciado y de dónde y cuándo lo haga. La anáfora, por otra parte, es la correferencia lineal en un texto entre dos elementos, la cual no está orientada egocéntricamente.

En esta cita tomada aisladamente y en el otro ejemplo propuesto puede verse que los sustantivos personales “vos” y “yo”, y el incremento personal átono “te” son solo elementos deícticos mientras que el relativo “que” es tan solo anafórico, y el incremento personal átono “lo” funciona tanto como deixis que como anáfora.

Puede demostrarse que “vos”, “te” y “yo” son deícticos, al comprobar su egocentricidad cambiando el centro deíctico. Así, podemos darle la palabra a César (el centro deja de ser el “yo” de Abelardo para pasar a ser el “yo” de César) quién diría: “A mí se me puso la piel de gallina y él se dio vuelta puteándolo”. Esto prueba que si cambia el centro deíctico, cambia el elemento pronominal.[1]

El hecho de que “que” es anafórico y no deíctico se explica por su correferencialidad con el sustantivo antecedente “Abelardo”, y porque al hacer variar el centro deíctico el elemento “que” no se ve alterado: “César, que puteó al colorado Martínez…”.

Finalmente, “lo” es deíctico porque se ve alterado si se cambia el centro deíctico. De hecho, si este pasa a ser el “yo” del colorado Martínez, el elemento pronominal “lo” se vería reemplazado por “me”: puteándome. Por otro lado, es anafórico porque mantiene una relación de correferencialidad con otro elemento del discurso, en este caso “el colorado Martínez” con el cual concuerda en género y número.

2. a. Utilizando un ejemplo explique el concepto de deíctico opaco.

Los deícticos opacos son aquellos que requieren en algunas ocasiones de información gestual o contextual adicional para identificar con precisión su referente. Por ejemplo, son opacos los sustantivos personales y los incrementos personales átonos que corresponden a la tercera persona, así como algunos adverbios demostrativos como “aquí”, “ahí”, “allí”, “acá”, “allá”, “entonces”, “así”, y como los demostrativos. De hecho, en “Allá está ella estudiando español”, se necesita contar con información gestual o contextual para poder determinar a qué se refieren “allá” y “ella”. De esto se desprende que en el caso de los deícticos opacos:

a. Su mera enunciación no garantiza la exacta identificación del referente: al escuchar “ella” el interlocutor no tiene por qué darse cuenta a quién nos referimos.

b. Es posible la referencia a distintos elementos de la situación de enunciación. Tomemos el siguiente ejemplo: “María es muy estudiosa, en tanto que Claudia es un tanto vaga aunque un poco más inteligente. Por ello, ambas tratan de trabajar juntas para poder salvar. Hablando de Roma, allá está ella estudiando español”. Aquí puede comprobarse que “ella” puede hacer referencia tanto a María como a Claudia. Por esto mismo:

c. Puede cambiarse la referencia por medio de gestos (el hecho de que el hablante señale a una o a la otra determina la referencia).

Como consecuencia de este comportamiento los deícticos opacos son los únicos que pueden emplearse anafóricamente (salvo algunas excepciones; por ejemplo en:”Yo, María, estudio español” el deíctico personal transparente “yo” tiene un uso catafórico).

2. b. Utilizando un ejemplo explique el concepto de deíctico transparente.

Los deícticos transparentes son aquellos que indican por sí mismos cuál es el referente que ha de tomarse en consideración en una situación de enunciación concreta. Por ejemplo, son transparentes los sustantivos personales y los incrementos personales átonos que corresponden a la primera y segunda persona, así como algunos adverbios demostrativos como “ahora”, “hoy”, “mañana”, “ayer”. En efecto, en el ejemplo “Ahora me aburro estudiando español”, ni “me” ni “ahora” dependen demasiado de gestos o de información contextual adicional para determinar cuál es su referente. De esto se desprende que los deícticos opacos:

a. Determinan a priori el tipo de referente denotado.

b. Sólo pueden emplearse en un tipo de situación posible.

c. Su referente no puede cambiarse por medio de un gesto, lo cual no quiere decir que no puedan ser reforzados por gestos.

3. Confronte la posición del pronombre como categoría vacía de significado con lo sostenido por Alarcos al respecto.

Algunos autores como Amado Alonso o Ana María Barrenchea, que siguen la corriente de Buhler, proponen que los pronombres son palabras índices, es decir, que funcionan en el campo mostrativo inconceptualmente, obteniendo su significado del contexto. Así, esta última sostiene que son “palabras no descriptivas y de significación ocasional orientada por circunstancias lingüísticas como el coloquio o el hilo del discurso”.

A diferencia de estos autores que consideran que el pronombre es una categoría, por más que sea vacía, Alarcos ni siquiera la considera como tal ya que su enfoque es totalmente funcionalista. Sin embargo, aunque se niega a considerarlos como una categoría e incluso a utilizar la nomenclatura tradicional que los etiqueta como “pronombres”, Alarcos considera que estos elementos poseen un significado propio, invariable e independiente del objeto al que hacen referencia. En otras palabras, no son meros índices, sino que son también símbolos (palabras que funcionan en el campo simbólico y tienen un contenido conceptual fijo). Así, por ejemplo, el elemento “yo” es en parte un símbolo, ya que significa de manera invariable “la persona que está diciendo yo”, forma una estructura con el resto de los sustantivos personales y está asociado con su significado por medio de una regla convencional en cada lengua concreta. Pero, por otra parte, funciona también como índice, en tanto que define a su objeto por el hecho de estar en una relación contextual con este, de manera que el referente del sustantivo personal cambia según quién sea el que produzca el enunciado.

En resumen, mientras ciertos autores consideran que el pronombre es una categoría vacía de significado, simplemente un índice, Alarcos lo concibe como un elemento con naturaleza híbrida que es índice y símbolo simultáneamente.

4. a. Explique el concepto de uso deíctico textual.

Las expresiones deícticas tienen un uso de esta índole cuando se usan dentro de un enunciado para referirse a una expresión lingüística o a alguna porción del discurso en el que se inserta dicho enunciado: “¡Voy a salvar español!” “¡Qué bueno que digas eso! Por lo menos encarás el parcial de una manera positiva”.

4. b. Explique el concepto de uso deíctico simbólico.

Las expresiones deícticas con uso simbólico se interpretan con referencia tan solo a los parámetros espacio-temporales básicos del evento comunicativo, es decir, es aquel uso que está relacionado con las coordenadas enunciativas (el yo, el aquí y el ahora). “Tú ya sabes de qué va la cosa”.

4. c. Explique el concepto de uso deíctico gestual.

Las expresiones deícticas usadas gestualmente se interpretan en relación con las condiciones físicas del evento comunicativo: “Tú, tú y tú ¡a la calle!”



[1] Cabe aclarar que no basta con que exista una orientación egocéntrica para que pueda hablarse de deixis, pero no sé cómo probar la referencialidad. ¿Podría probarse diciendo que “vos” y “te” señalan hacia César, en tanto que “yo” señala hacia Abelardo?

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